Materiales para la limpieza y la desinfección

La selec­ción de los mate­ri­ales ade­cua­dos para sat­is­fac­er sus necesi­dades de limpieza y desin­fec­ción puede ser un reto con el número de pro­duc­tos disponibles.

En gen­er­al, siem­pre debería haber disponible un sum­in­istro de paños limpios y cabezas de tra­peador. Las escobas y aspi­rado­ras deben estar en bue­nas condi­ciones. Cuan­do estos sum­in­istros se ensu­cian o des­gas­tan vis­i­ble­mente, deben ser reem­plaza­dos.

Los deter­gentes (jabón) uti­liza­dos para la limpieza deben ser selec­ciona­dos en base a sus necesi­dades especí­fi­cas. Hay pro­duc­tos biodegrad­ables y sin aro­ma disponibles. Los deter­gentes deben ser capaces de ayu­dar a la elim­i­nación de la suciedad, el aceite, la grasa y otras impurezas de las super­fi­cies. Los pro­duc­tos de limpieza más comunes disponibles son los jabones y los deter­gentes.

Usar buenos desinfectantes

Util­ice un pro­duc­to desin­fec­tante que ten­ga un número de iden­ti­fi­cación de dro­ga (DIN) y un reclamo viru­ci­dal. Com­pre may­oreo tapetes san­i­ti­zantes. Los ingre­di­entes activos comunes de los pro­duc­tos desin­fec­tantes incluyen hipoclori­to de sodio, amo­nio cua­ter­nario y peróx­i­do de hidrógeno. Asegúrese de seguir las instruc­ciones de la eti­que­ta para desin­fec­tar efi­caz­mente. Como alter­na­ti­va, se puede uti­lizar una solu­ción de agua blan­queado­ra que con­siste en 100 mL de lejía domés­ti­ca sin per­fumar por 900 mL de agua para desin­fec­tar.

Tam­bién hay pro­duc­tos que com­bi­nan un limpiador con un desin­fec­tante. Cuan­do util­ice uno de estos pro­duc­tos, lea la eti­que­ta cuida­dosa­mente cuan­do el fab­ri­cante afirme que es un desin­fec­tante, así como un limpiador. Como ya se ha dicho, el pro­duc­to uti­liza­do debe ten­er un DIN y una declaración de viru­cidez.

Otro pun­to impor­tante a con­sid­er­ar cuan­do se selec­ciona un desin­fec­tante es si causará o no daños. Los desin­fec­tantes, como el hipoclori­to de sodio que se encuen­tra en la lejía, están disponibles en con­cen­tra­ciones lo sufi­cien­te­mente altas como para que puedan dañar las super­fi­cies si no están sufi­cien­te­mente dilu­idas. Sin embar­go, inclu­so dilu­i­do, el blan­queador puede dañar las super­fi­cies, como las recu­bier­tas con barniz. Por lo tan­to, eli­ja un desin­fec­tante que no cause daños.

Al con­sid­er­ar qué limpiador y desin­fec­tante sat­is­fará sus necesi­dades, es impor­tante obten­er la infor­ma­ción cor­rec­ta sobre el pro­duc­to. Las tien­das de comestibles pueden no ser capaces de pro­por­cionar esto, sin embar­go, las tien­das de sum­in­istros de limpieza deben.

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