¿Invertir en tiempos de incertidumbre?

Los mer­ca­dos se mueven en cic­los. No todos los mer­ca­dos son iguales día tras día. Las opor­tu­nidades exis­ten pero en pequeñas can­ti­dades. En tiem­pos de incer­tidum­bre, las opor­tu­nidades son aún menores. Todos inver­ti­mos en condi­ciones donde la incer­tidum­bre es la nor­ma. Las prob­a­bil­i­dades son los úni­cos fac­tores cono­ci­dos para decidir la prob­a­bil­i­dad de éxi­to de una inver­sión.

Pero las ver­daderas incer­tidum­bres se pro­ducen cuan­do hay fac­tores ajenos a los aspec­tos téc­ni­cos que hacen que los mer­ca­dos se com­porten de for­ma erráti­ca. Esto proviene de noti­cias, económi­cas o cor­po­ra­ti­vas que son extra­or­di­nar­ias, que influyen en los mer­ca­dos donde los aspec­tos téc­ni­cos se ven muy afec­ta­dos.

Las noti­cias económi­cas y cor­po­ra­ti­vas son impul­so­ras de la acción del mer­ca­do, bom­barde­an­do con­stan­te­mente cau­san­do estrés emo­cional y psi­cológi­co en los com­er­ciantes e inver­sores. Este estrés, en efec­to, hace que actúen de man­era impre­deci­ble.

Los perío­dos más incier­tos de los mer­ca­dos se pro­ducen cuan­do los cic­los están en pleno cam­bio, a saber, de expan­sión a con­trac­ción y de con­trac­ción a expan­sión. En el mer­ca­do alcista, los inver­sores se ponen cada vez más eufóri­cos con ganan­cias increíbles has­ta que sus emo­ciones cie­gan su juicio.

Una vez que el mer­ca­do actúa con fac­tores exter­nos como las noti­cias fun­da­men­tales, el mer­ca­do comien­za a oscilar fácil­mente de un lado a otro. Este es el perío­do en el que las pér­di­das comien­zan a acu­mu­la­rse. El inver­sor empieza a creer que el ciclo del mer­ca­do alcista ha ter­mi­na­do, y sale.

Luego, en unos pocos días, el mer­ca­do se recu­pera con bue­nas noti­cias; él inmedi­ata­mente obtiene. Unos días más tarde, sale una mala noti­cia con­tra­dic­to­ria, el inver­sor cam­bia de opinión y vende en cor­to o sale. Este perío­do puede durar meses, subi­en­do y bajan­do en un ran­go. Aquí es prob­a­ble­mente donde las ganan­cias se pier­den com­ple­ta­mente y prob­a­ble­mente más.

¿Qué puede hacer el inversor?

En tiem­pos en los que las noti­cias dom­i­nan el mer­ca­do, es mejor man­ten­erse al mar­gen. ¿Por qué? Nadie sabe qué noti­cias y qué tipo de noti­cias salen y, lo más impor­tante, cómo reac­cionará el mer­ca­do a ellas.

Situa­ciones como la cri­sis sub­prime, los números económi­cos pub­li­ca­dos son incon­sis­tentes. Un día, los números se ven bien para un indi­cador económi­co; unos días después, otro indi­cador se pub­li­ca con un número neg­a­ti­vo. (es decir, las com­pañías hipote­carias se declar­an en ban­car­ro­ta mien­tras que la con­fi­an­za del con­sum­i­dor sigue sien­do alta). Los inver­sores están a merced del efec­to psi­cológi­co y no lógi­co del mer­ca­do. Las masas se bal­ancean de un lado a otro en un com­por­tamien­to manía­co-depre­si­vo. Tratar con una per­sona manía­co-depre­si­va puede ser un desafío.

Deje­mos que el mer­ca­do lo resuel­va has­ta que el bom­bardeo de noti­cias dis­min­uya. El mer­ca­do se bal­anceará, se moverá ante cada pequeña noti­cia, aunque sea insignif­i­cante. Los mer­ca­dos alta­mente nerviosos cre­an una tremen­da volatil­i­dad. Bue­nas noti­cias seguidas de malas noti­cias seguidas de bue­nas noti­cias de nue­vo harán que el inver­sor se emo­cione más.

Sólo se unirá al resto de la mul­ti­tud en el mer­ca­do: la mul­ti­tud perde­do­ra. La may­oría de los inver­sores que están en el mer­ca­do en este momen­to están per­di­en­do dinero, no sólo sus nervios. Este es el momen­to en que se mues­tran muy pocas opor­tu­nidades. Si un inver­sor tiene la inten­ción de man­ten­er una acción por unas sem­anas pero con­tin­u­a­mente recibe noti­cias en el medio, la úni­ca certeza es que recibirá más noti­cias pero no sabe hacia dónde irá el mer­ca­do debido a las noti­cias.

Téc­ni­ca­mente, el mer­ca­do se verá muy feo, un zigzag de pre­cios no hace ni cabeza ni cola en los grá­fi­cos. Para dar­le sen­ti­do a todo esto, es mejor ver el grá­fi­co men­su­al para saber si la ten­den­cia gen­er­al está intac­ta o no. Inten­ta no ver mar­cos tem­po­rales más bajos todavía.

A menos que la estrate­gia com­er­cial que emplea el inver­sor le exi­ja entrar en el mer­ca­do durante este perío­do, no debería involu­crarse en abso­lu­to. Los meses de sep­tiem­bre y octubre sue­len ser los más volátiles porque tien­den a ser la cima o el fon­do de la acción del mer­ca­do.

A menos que ten­ga expe­ri­en­cia en el mane­jo de esta volatil­i­dad, lo mejor es cubrir sus posi­ciones o reti­rarse com­ple­ta­mente y pon­er el dinero en los mer­ca­dos de dinero. No perderá dinero ni dormirá.

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