Cómo vender tu coche viejo a un exportador de coches usados

¿Nece­si­tas dinero ráp­i­da­mente y una solu­ción puede ser pon­er un avi­so de ven­do coche para des­guace? Es una bue­na idea. Entre los posi­bles com­pradores, para con­seguir el dinero ráp­i­da­mente y con una nego­ciación ultra­r­ráp­i­da, hay expor­ta­dores de coches de segun­da mano.

Te lo com­pran y luego lo reven­den en el extran­jero, obvi­a­mente hacien­do el tra­to: esto es per­fec­ta­mente legí­ti­mo y está en el orden de las cosas. Está claro que quien lo com­pra (y lo que es más, un pro­fe­sion­al del sec­tor, bien nave­g­a­do y hábil en el rega­teo, sin ten­er en cuen­ta su fre­nesí de ven­ta, que afec­ta a la nego­ciación) gana dinero. Por otro lado, hay que ten­er cuida­do con las man­zanas podri­das (exis­ten en cualquier zona): los expor­ta­dores de coches usa­dos que… no te pagan.

Primero, cuida­do con los que no tienen un salón. Tal vez un extran­jero, que tra­ba­ja en nom­bre de otros. A menudo están dis­puestos a com­prar a pre­cios de mer­ca­do más altos la chatar­ra de turno: si el coche es viejo, con muchos kilómet­ros o se ha estrel­la­do, no impor­ta. Lo reco­gen.

Y esta es otra razón por la que el par­tic­u­lar, que nece­si­ta dinero ráp­i­da­mente, se dirige al expor­ta­dor de coches. Que tal vez se pre­sen­tó en per­sona, dejan­do un fol­leto pub­lic­i­tario en el man­go de su coche. O lo ras­treaste a través de Inter­net o de boca en boca.

Segun­do. La agen­cia de auto-prác­ti­ca es muy útil en estos casos. Nun­ca firme un poder notar­i­al para vender sin obten­er un pago reg­u­lar. Si el com­prador insiste en ello, sal de ahí. ¿Alguien prom­ete enviar­le las matrícu­las y doc­u­men­tos después de lle­var el coche al extran­jero para que lo inhab­iliten? Tam­bién es un mal espía, lo que te expone al ries­go de no volver a ver el vehícu­lo o el dinero.

Hac­er la trans­fer­en­cia de la propiedad a su nom­bre, así que buro­cráti­ca­mente es libre: él será respon­s­able de las tar­eas. Ya que está en ello (es una nego­ciación, y nadie debe ofend­er­se) déje­lo mostrar­le la autor­ización de la Cámara de Com­er­cio.

Por últi­mo, el pago: primero hay que estar seguro de que se ha cobra­do lo acor­da­do, luego se puede ini­ciar cualquier tipo de operación. Preste espe­cial aten­ción a los cheques de caja: si el astu­to hom­bre de turno quiere engañar­le, se lo entre­gará el viernes por la tarde, cuan­do es casi imposi­ble ase­gu­rarse de que el cheque esté cubier­to.

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