Cómo planchar sin tabla de planchar

Hay mil­lones de hog­a­res que no tienen una tabla de plan­char porque no hay espa­cio para guardar una, el dinero es esca­so, o sim­ple­mente odias plan­char. Pero aún así puedes verte pre­sentable apren­di­en­do a plan­char la ropa sin una tabla de plan­char.

Cómo planchar sin una tabla de planchar

Una super­fi­cie firme y plana es la clave para un plan­cha­do exi­toso. Puedes usar un sue­lo de madera o bal­dosas, una mesa, un mostrador de coci­na o de baño. Un sue­lo alfom­bra­do o una cama pueden fun­cionar bien si no se bus­can pliegues afi­la­dos, para los que se nece­si­ta una super­fi­cie más firme. Sea cual sea su elec­ción, debe cubrir la super­fi­cie para pro­te­gerla del calor y el vapor de la plan­cha. Nun­ca planch­es direc­ta­mente sobre una super­fi­cie de madera o piedra, alfom­bra o ropa de cama.

Inclu­so si tienes una tabla de plan­char, hay veces que no quieres preparar­la para un rápi­do retoque de un cuel­lo, un dobladil­lo riza­do, o cuan­do tra­ba­jas en un proyec­to de arte­sanía. Guar­da una man­ta de plan­char en el lavadero y usa la parte supe­ri­or de la secado­ra de ropa como super­fi­cie de plan­char. La man­ta de plan­char pro­tege la super­fi­cie de la secado­ra, la super­fi­cie metáli­ca es firme y la altura es la ade­cua­da para facil­i­tar el plan­cha­do.

Planchando sobre una toalla blanca

Si no tiene una man­ta de plan­char, puede usar una toal­la de algo­dón muy grue­sa, preferi­ble­mente blan­ca. Si las toal­las no son grue­sas, api­la dos o tres toal­las más finas para crear una base. Deberá uti­lizar toal­las blan­cas o de col­or para evi­tar la trans­fer­en­cia de col­or entre la toal­la y la pren­da que está plan­chan­do, espe­cial­mente si uti­liza vapor.

Aho­ra que tienes la super­fi­cie de plan­cha­do cubier­ta, todavía tienes que prestar aten­ción a tu plan­cha. Cuan­do esté plan­chan­do, la plan­cha debe estar colo­ca­da mien­tras se mueve de una zona de la pren­da a otra. Si la man­ta o la toal­la de plan­char no es lo sufi­cien­te­mente grande como para aco­modar la plan­cha cuan­do nece­site dejar­la en el sue­lo, util­ice un soporte de coci­na o un guante de horno como apoyo para la plan­cha. Siem­pre coloque la plan­cha en posi­ción ver­ti­cal sobre su base y nun­ca la deje con la super­fi­cie plana hacia aba­jo.

¿Qué pasa si no tengo una tabla de planchar o una plancha?

No puedo prom­e­terte un look fres­co y almi­don­a­do a tu ropa sin el uso de una plan­cha, pero hay man­eras de reducir las arru­gas en la ropa sin una plan­cha o una tabla de plan­char.

Empieza por sacar la ropa de la secado­ra mien­tras está lig­era­mente húme­da. Cuélgue­las inmedi­ata­mente para que se sequen al aire. Alisan­do las cos­turas y las telas mien­tras están col­gadas, la gravedad sacará algu­nas de las arru­gas. Si la ropa debe ser dobla­da, hága­lo tan pron­to como esté seca. Inclu­so colocán­dolas suave­mente en una ces­ta de la ropa y deján­dolas durante var­ios días se pro­ducirán arru­gas.

Trate de no amon­tonar la ropa en los armar­ios y cajones de la cómo­da. Cuan­do la ropa está bien apre­ta­da, el peso “plan­cha” en las arru­gas. Deshá­gase de las pren­das no usadas o busque un espa­cio de alma­ce­namien­to cre­ati­vo deba­jo de las camas o enci­ma de los armar­ios para guardar artícu­los extra o fuera de tem­po­ra­da.

Invier­ta en un pequeño vapor­izador de ropa. Los vapores pueden ser des­de mod­e­los de cal­i­dad com­er­cial has­ta vapores de uso domés­ti­co y vapores de via­je. Des­cubrirá que pueden elim­i­nar las arru­gas y refres­car una pren­da en min­u­tos.

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