Cómo cultivar plantas a partir de semillas

Hay dos méto­dos prin­ci­pales de sem­brar semi­l­las para pro­ducir mar­avil­losas cose­chas de veg­e­tales, hier­bas y bril­lantes despliegues de impre­sio­n­antes flo­res. Estos dos méto­dos son la siem­bra direc­ta, o la siem­bra en ban­de­jas de ger­mi­nación para trans­plan­tar­las más tarde.

MÉTODO DE SIEMBRA DIRECTA DE SEMILLAS

Sólo hay un puña­do de plan­tas que respon­derán bien a la siem­bra direc­ta. La may­oría de las semi­l­las ger­mi­narán mejor cuan­do se siem­bren en con­tene­dores de plántulas/bandejas de ger­mi­nación, y se man­ten­gan en este ambi­ente con­tro­la­do has­ta que se hayan estable­ci­do, antes de ser trans­plan­tadas a su posi­ción desea­da en el jardín.

Las semi­l­las que se uti­lizan común­mente para la siem­bra direc­ta incluyen las sigu­ientes: fri­jol, remo­lacha, zana­ho­ria, col chi­na, maíz, pepino, melón de miel, col­in­abo, chirivía, guisante, pata­ta, cal­abaza, rábano, sandía, espinaca y cal­abaza. Estas son sólo algu­nas var­iedades de las muchas semi­l­las de hor­tal­izas, hier­bas y flo­res disponibles en su cen­tro de jar­dinería local.

CÓMO REALIZAR UNA SIEMBRA DIRECTA

Para sem­brar semi­l­las direc­ta­mente, aquí hay algunos con­se­jos, que ayu­darán a pro­ducir grandes resul­ta­dos de ger­mi­nación y dar a sus jóvenes plan­tas un comien­zo de car­rera para una vida sana y pro­duc­ti­va.

Riegue la tier­ra antes de plan­tar. Como regla gen­er­al, la may­oría de las plan­tas con hojas, fru­tos y flo­res nece­si­tan can­ti­dades abun­dantes de fer­til­izante orgáni­co y com­post para pro­ducir buenos resul­ta­dos. Por otro lado, a los cul­tivos de raíces como la zana­ho­ria, la chirivía y el rábano no les gus­ta demasi­a­do el estiér­col; por lo tan­to, nece­si­tan menos abono orgáni­co.

Siga las instruc­ciones de los paque­tes de semi­l­las en cuan­to a la pro­fun­di­dad de plantación, el espa­ci­amien­to de las plan­tas y la dis­tan­cia entre las filas.

Cubra las semi­l­las con un ligero adere­zo y riegue bien con un rocío fino, ase­gurán­dose de empa­par el sue­lo para humede­cer las semi­l­las, para ini­ciar el pro­ce­so de ger­mi­nación.

Aplique una apli­cación dilu­i­da a razón de 200 partes de agua por una parte de algas líquidas (50ml de algas líquidas en un cubo de 10 litros de agua). Las algas líquidas tienen el mar­avil­loso efec­to de pro­mover un fuerte crec­imien­to de las raíces y ayu­dar al establec­imien­to de plan­tas sanas.

Mantienen el sue­lo húme­do has­ta la ger­mi­nación y luego con­tinúan regan­do las plan­tas jóvenes según sea nece­sario. Una útil téc­ni­ca antigua que se uti­liz­a­ba común­mente para ayu­dar a la ger­mi­nación de las semi­l­las era cubrir el lecho de las plán­tu­las con una capa de arpillera y man­ten­er­la húme­da. Una vez que la semi­l­la ger­mina­ba y el nue­vo crec­imien­to emergía del sue­lo, entonces la arpillera era removi­da.

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