Alergia en los perros y los problemas de oído

Hace años mi dulce per­ro Avery empezó a ten­er las ore­jas infla­madas cuan­do era sólo un cachor­ro. No podía enten­der cuál era el prob­le­ma. Le limpia­ba las ore­jas tan a menudo como a mis otros per­ros. Man­tuve el pelo alrede­dor de sus largas ore­jas recor­ta­do. Util­icé un buen limpiador de oídos que mi vet­eri­nario me había recomen­da­do.

Inclu­so llevé a Avery al vet­eri­nario y pasamos por un par de ron­das de antibióti­cos. Sus oídos se aclararon pero, tan pron­to como la med­i­c­i­na desa­pare­ció, los oídos infla­ma­dos y las cosas asquerosas volvieron. Lo creas o no, Avery tuvo estos prob­le­mas de oídos, de vez en cuan­do, durante años.

Eso fue hace mucho tiem­po, antes de que la gente hablara mucho sobre las aler­gias ali­men­ti­cias en los per­ros. La idea de que los per­ros pudier­an ser alér­gi­cos a la comi­da nor­mal para per­ros… ¡Es absur­do! Pero aho­ra sabe­mos que no sólo ocurre, sino que no es nada raro. Y uno de los sig­nos de las aler­gias ali­men­ta­rias son las infec­ciones de oído recur­rentes.

¿Su perro tiene problemas de oído? Podría ser una alergia a los alimentos

Los oídos de su per­ro pro­por­cio­nan un ambi­ente cáli­do, húme­do y oscuro, per­fec­to para que las cosas crez­can. Cuan­do el sis­tema inmunológi­co de su per­ro está sano, su cuer­po (y sus oídos) pueden reg­u­lar todas las pro­teí­nas, los car­bo­hidratos, los almi­dones y otros nutri­entes de su dieta. Si el sis­tema inmunológi­co de su per­ro está afec­ta­do porque su cuer­po está tenien­do una reac­ción a su comi­da, esa reac­ción puede man­i­fes­tarse en una infec­ción de oído, o en urticaria, picor en la piel u otras reac­ciones alér­gi­cas.

Cam­biar la comi­da suele ayu­dar a los oídos de tu per­ro, espe­cial­mente si estás mejo­ran­do la comi­da para que sea de mejor cal­i­dad. Las pro­teí­nas ani­males sue­len ser una mejor opción que las pro­teí­nas veg­e­tales, como el maíz, ya que son más fáciles de digerir y pro­ducen menos resid­u­os en el organ­is­mo. El maíz y el tri­go, que se encuen­tran en muchos ali­men­tos para per­ros hoy en día, se han rela­ciona­do con muchas aler­gias.

Hay muchos ali­men­tos para per­ros en el mer­ca­do hoy en día que ofre­cen pro­teí­nas “nove­dosas” o “exóti­cas”. Debe ten­er cuida­do al ali­men­tar a su per­ro con una dieta basa­da com­ple­ta­mente en carne de yak o al hac­er­le desear ham­bur­gue­sas de carne. (Eso no es muy desca­bel­la­do.) Si su per­ro tiene aler­gias, debería inten­tar uti­lizar un ali­men­to con una pro­teí­na de carne fácil­mente disponible.

Guarde las pro­teí­nas de carne extremada­mente exóti­cas en caso de que las pro­teí­nas más comunes no fun­cio­nen para su per­ro. Tan­to si su per­ro tiene aler­gias como si no, siem­pre quer­rá ten­er algu­nas opciones para él en el futuro. Si le da los ali­men­tos más exóti­cos cuan­do no es nece­sario, no ten­drá nada disponible que pue­da com­er si desar­rol­la una aler­gia a esos ali­men­tos.

Si el cam­bio de ali­men­to de su per­ro no le aclara com­ple­ta­mente las ore­jas, tam­bién puede inten­tar añadir algunos suple­men­tos a su dieta. Los com­prim­i­dos de acidó­fi­los, la equinácea y el éster C pueden ayu­dar a mejo­rar los prob­le­mas de oído de su per­ro debido a las aler­gias. Los acidó­fi­los mejo­ran la digestión. Tiene cul­tivos vivos activos, sim­i­lares al yogur, y puede restau­rar cualquier dese­qui­lib­rio en el trac­to gas­troin­testi­nal de su per­ro. La equinácea, en par­tic­u­lar, puede dar un impul­so al sis­tema inmunológi­co de su per­ro.

Ojalá hubiera sabido de muchas de estas solu­ciones cuan­do todavía tenía mi Avery. Luchamos con­tra su prob­le­ma de oído toda su vida. Inten­té una solu­ción tópi­ca tras otra, pero los prob­le­mas de oído siem­pre volvían. Hubo un momen­to ter­ri­ble cuan­do probé una poción con gen­ciana azul en ella.

Mi mas­co­ta se sacud­ió jus­to cuan­do le vertía la loción en el oído y mi pobre chico tuvo las ore­jas moradas durante unas sem­anas. Inten­té evi­tar que mis ami­gos y mi famil­ia se rier­an de él, pero se rieron de todas for­mas. ¡Pobre Avery! Ya era bas­tante malo ten­er infec­ciones de oído. Aho­ra tenía las ore­jas moradas y la gente se reía de él.

Al menos aho­ra sabe­mos mucho más sobre per­ros y aler­gias a la comi­da. Podemos hac­er mucho más para elim­i­nar estos prob­le­mas de oído ata­can­do la causa. Si su per­ro tiene prob­le­mas de oído que pare­cen volver después de cada tratamien­to, ¡miren su dieta! Puede ten­er aler­gias a la comi­da.

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